20 feb. 2011

La raza artística.

Incomprensiblemente, los artistas han existido siempre. Ha existido siempre esa raza reducida que posee esos ojos y esas mentes que son capaces de distorsionar el mundo, revolverlo, y ordenarlo a partir de una materia prima, que no puede ser pensada. Y es por eso que el resto de la raza humana queda sorprendida ante el horror de una creación que abstrae de la realidad  a otras, impensables para ellos, que se manifiestan de forma inexacta. El arte, la raza artística, mueve el pensamiento. Lo agita desenfrenadamente hasta desatarlo, e incluso más tiempo. Es por eso que escribimos para ‘la inmensa minoría’ pues a nadie le gusta escapar de un mundo sencillo, que le mareen con seísmos en sus mentes y toparse con lo enigmático. Y digo, que incomprensiblemente siempre ha existido, porque no aporta nada al mundo. Los humanos huyen de las artes, con un abismal miedo a pensar, a leer, a tener un pensamiento crítico, a contemplar un mundo sin formas definidas, y los artistas sufren incomprensión, se encuentran en un universo que no es el suyo y se pretenden demiurgos. Pero, como si de un proceso evolutivo se tratara, esta especie ha sobrevivido.
Y ahora parece estar en peligro de extinción, sino lo ha estado siempre o la mayoría de su subsistencia. Y aquellos, que disfrutan la incomprensión, el evadirse de una realidad demasiado inmediata, demasiado sencilla de alcanzar, tratan desesperadamente de dar cabida a sus realidades. Pero a veces no basta con que en tu subconsciente habiten las más extravagantes ideas, no, somos seres sociales también los creadores y necesitamos, como buenos ególatras, buscar la aprobación de otras mentes depravadas. Así que ahora se trata de distorsionar, revolver y ordenar la mente de una raza o de otra.
Transeúntes del mundo, caminantes de realidades, más o menos aceptadas, viandantes de lo inaudito, ciudadanos de palabras inefables, viajeros de ideas, peregrinos de orbes, andemos todos juntos hacia la locura mas próxima, hacia el arte, hacia ese pensamiento desordenado, que al final coordina todas las realidades, y hace el mundo algo más fácil dentro de lo distinto, de la difícil comprensión de ese arte tan nuestro.